Con todos los partidos acabados, excepto el decisivo Liverpool-Arsenal, se llegaba al final de la Liga 1988/89. El partido hubo de ser aplazado por el desastre de Hillsborough y el apretado calendario, y se disputó con la temporada ya acabada, y con el Liverpool celebrando el título de Copa (F.A. Cup).

El Arsenal acudió a la cita con tres puntos menos (los que valía una victoria, ya entonces en Inglaterra) y con cuatro goles menos en la diferencia de goles (primer desempate) y con más goles marcados (segundo desempate), por lo que para quedarse campeón necesitaba una victoria por dos o más goles en Anfield.

Tras una primera parte sin goles, el equipo londinense trató de tomar el control y, a pesar de las circunstacias, jugar con calma. En el minuto 52, Alan Smith bate a Bruce Grobbelaar, el portero del Liverpool, y añade más emoción al final de Liga inglesa más trepidante de todos los tiempos.

El Arsenal continuó intentándolo sin éxito hasta que, en el minuto 92, en el último suspiro, Michael Thomas anotó el 0-2 decisivo.

Empatados a puntos, y también a diferencia de goles, el Arsenal se proclamó campeón de Liga al haber anotado seis goles más que el Liverpool.